3.- ¿Exclusión = binominalismo?

No. Uno de los grandes axiomas a que nos ha arrastrado el sistema político es a creer que la democracia representativa construida bajo el alero de la Concertación es correcta y sólo necesita perfeccionarse. Para ello, se buscó acabar con enclaves autoritarios como los senadores designados quedando pendiente la estructura binominal; esa que permitió en las últimas elecciones a senador que Andrés Allamand (RN) y Eduardo Frei (DC) se repartieran su circunscripción electoral “fifty-fifty”, sin competencia, por lo que la votación popular pasó a ser un detalle.

Ellos han reducido la cancha de expresión de intereses a un juego electoral a su vez reducido; y, al centrar todas las luces en ese juego, no nos dejan “ver el bosque”, nos llevan a pensar cómo mejorar lo que en dicho juego electoral sucede, haciéndonos creer que la razón de la exclusión social y política es solamente que no hemos podido entrar al Congreso.

Pero la exclusión es mucho más profunda que eso, es económica, política y social y opera en las bases misma de nuestra sociedad.

El gran problema de la exclusión política es que la lógica política que ha dominado durante los gobiernos de la Concertación es autorreferente, no responde a los sectores sociales amplios y transversales que la apoyaron desde su origen y, además se ha encargado sistemáticamente de impedir que las nuevas clases sociales, las nuevas mayorías sociales tengan algún tipo de expresión política.

Además, las lógicas autoritarias ancladas en espacios basamentales de la sociedad se han modificado sólo marginalmente desde la Dictadura. Los colegios, las municipalidades, las universidades, las empresas implementan nuevos estilos de autoritarismo que fomentan la desorganización cuando no derechamente la prohíben. En este país no se favorece la organización social, no se brinda espacio ni tiempo para desarrollarla; peor, cuando una organización social se expresa políticamente, se la censura; y si es por fuera de los márgenes establecidos, de los estrechos canales planteados (llámese partidos tradicionales, cartas, denuncias televisivas), se la desarticula.

Socialmente, además, se viven niveles de precariedad de vida altísimos que no son percibidos por quienes ostentan mejores ingresos. De esas franjas sociales de mejores ingresos surgen los hombres y mujeres que toman las decisiones en el país. Ellos toman las decisiones económicas, elaboran las políticas públicas, los planes sociales, para intervenir sobre sectores sociales que no conocen ni comprenden. Nunca antes tuvimos tanta desigualdad social como hoy, ni hubo tan poco intercambio entre clases sociales.

Los Gobiernos de la Concertación han hecho inversiones sociales sin tocar las grandes estructuras que benefician al capital financiero, y han invertido en una democracia electoral limitada, pero que sin tocar el esquema político cerrado e inmune a la expresión popular.

Entonces, reducir la exclusión a perfeccionar ese sistema parlamentario, porque no le da espacio a la Izquierda, es no hacerse cargo de alterar ese esquema político articulado.

4.- Una alternativa para Chile